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Jamás olvidaré el impacto que causó en mí El Evangelio, la primera vez que lo ví y escuché en unos estudiantes de la Preparatoria No. 4 de la UAEM, en Toluca. Un año antes, 1997, había decidido confiar todo asunto de mi vida a Jesús, al Jesús vivo de La Biblia y que no siempre está en la iglesia ni en la retórica religiosa que ata y esclaviza en lugar de liberar.
Mi oración aquella noche del 16 de Septiembre de 1997 fue quizá la más sencilla, pero su respuesta fue eficaz tiempo después: "Jesús, sálvame, cambia mi vida". La acción y palabra de aquel "judío loco", libertador, revolucionario, defensor de los pobres, las viudas, los huérfanos, indefensos y prostitutas; me impresionó y llenó de esperanza.
En Enero de 1998 Misael se acercó a mí y me ofreció su amistad y algo especial con ello: el mensaje que Jesús tenía para mí. Empecé a aprender a leer La Biblia en aquél grupo de estudio bíblico que servicialmente dirigía él, Misael Romero Lagunas, en uno de los jardines de mi monumental preparatoria . Ahí conocí al Jesús de los Evangelios y decidí creer en Él, creerle a Él y servirle para siempre. Mi vida cambió desde entonces. Luego comencé el largo proceso de trasformación en una iglesia local y actividades afines.
Cuando ingresé a la Universidad seguí el ejemplo de Misael, al abrir una Célula y empezar a trabajar en ella con los objetivos bien cimentados: un grupo similar, donde todos fueran bienvenidos y pudieran conocer a Jesús y expresar sus dudas, ideas e inquietudes.
En esos años, (2000-2002) trabajábamos emocionados pero sin una guía formal. Aunque efectivos, nuestros estudios bíblicos eran generalmente el refrito del estudio que ya habíamos escuchado de un pastor ó algo que decíamos que Dios nos había hablado la noche anterior a la exposición, y a ésto se sumaba el poco ánimo de la iglesia local y de algún grupo desinteresado que quisiera apoyarnos. En la respuesta a las oraciones, llegaron algunos amigos a querer ayudarnos, y en esas búsquedas, Dios envió a los COMPAS para ofrecernos su ayuda y capacitación.
Resultado de esas andanzas y toneladas de estudios bíblicos y reflexiones serias y objetivas sobre el El Evangelio y su debida repercusión en todas las esferas de la sociedad, mi vida siguió su formación y he decidido seguir sirviendo en éste grupo como Asesor Local en el Distrito Federal. Cuando estudié la licenciatura me involucré en la Célula de mi escuela comenzando el trabajo, asistiendo, apoyando cercanamente al primer líder y después, sustituyéndolo. Al egresar seguí involucrado asesorando al nuevo líder y apoyando al movimiento en la Ciudad.
Jesús me alcanzó cuando era un estudiante de 14 años y tenía frente a mí un sinfín de opciones que marcarían mi futuro para siempre. Él me mostró la mejor alternativa y por eso creo en lo que Él puede hacer con los estudiantes.
COMPA representa para mí la mejor opción de trabajo misionero en la Universidad por sus características (Biblia, formación, evangelismo, discipulado, servicio, misión) y enfoque Cristo-céntrico, además del fuerte respaldo de una hermosa comunidad presente en 160 países que hacen lo mismo que nosotros, en medio de sus propias agendas académicas, sociales y personales. "Estudiantes alcanzando estudiantes" es el quehacer de la CIEE (Comunidad Internacional de Estudiantes Evangélicos), dando rienda suelta a la iniciativa estudiantil.
Difícilmente podría concebirme sin Jesús presente en mi vida y lo que ha hecho en mí a través de la obra estudiantil con el trabajo de "Gente de Jesús" (el grupo de la prepa que dirigía Misael), "Jóvenes Rompiendo el Molde" (la célula en ESIME Zacatenco donde me recibieron con amor cuando llegué al Poli), "180° Rumbo Nuevo" (nuestro grupo en la ESIA Zacatenco) y la comunidad y trabajo de COMPA.
¿Qué más sobre mí? Bueno, pues estudié Ingeniería Civil en el IPN y trabajé durante casi 7 años en mi profesión, antes de ser Asesor estudiantil. Como COMPA promueve el ejercicio de nuestra profesión de manera integral, pensando en el servicio a Dios y a la sociedad; espero continuar con mi formación profesional ingresando a la Maestría. Después de la experiencia de más de tres años como Asesor, es muy posible que continúe y combine mis actividades. El tiempo en Venezuela, capacitándome y reflexionando sobre el llamado, ha rebasado mis expectativas; y con confianza puedo pensar en un compromiso de largo tiempo en la obra estudiantil.
Creo en lo que los estudiantes pueden hacer en favor del Reino de Dios y como individuos para ser agentes de cambio positivo en la sociedad, y defiendo que poniendo en práctica las enseñanzas de La Biblia pueden lograr éste cambio. Cada estudiante es un misionero, basta que lo crea y crea en Aquél que lo llama.
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a echarle ganas en este inicio 2010
Fe en Dios y adelante ¡¡¡
DTB