Soy Cristiana,me gusta ser bromista, y me gusta tambien actuar rapido aunque a veces se que no es conveniente eso,ya que hay cosas en que uno se tiene que aventar pero en otras hay que ser prudente,me gusta predicar de Cristo y espero cumplir su voluntad en mi vida.
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quiero dar a conocer el Mesaje de Cristo en TODO el MUndo.
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hey hey hey! espero estes muy bien, creo ke hemos perdido un poko la comunicacion, pero pues aki sigo jejej el otro dia hable con ana by msn y pues ya se de ella ahora kisiera saber de ti! ojala estes muy bien y pues espero asi siga todo, te mando un fuerte abrazo y espero todo este super bien, oh por cierto saludame a todos por alla, ojala sigan teniendo exito y si necesitas a un IBM pues ya sabes, ahi me avisas o.k??? cuidate mucho
“¡ESTÁS comportándote como un niño!” Si alguien nos dijera eso a nosotros, siendo adultos, probablemente nos molestaría, pues los niñitos, por adorables que sean, no poseen la madurez ni la experiencia ni la sabiduría que suele adquirirse con la edad (Job 12:12).
Ahora bien, en una ocasión, Jesús dijo a sus discípulos: “Verdaderamente les digo: A menos que ustedes se vuelvan y lleguen a ser como niñitos, de ninguna manera entrarán en el reino de los cielos” (Mateo 18:3). ¿Qué quiso decir Jesús? ¿Qué cualidades propias de los niños deberíamos imitar los adultos?
Cultivemos la humildad de los niños Examinemos las circunstancias que provocaron ese comentario de Jesús. Al llegar a Capernaum después de un largo viaje, él preguntó a sus discípulos: “¿Qué discutían en el camino?”. Estos, abochornados, se quedaron callados, pues habían discutido sobre cuál de ellos era el mayor, es decir, el más importante. Pero después se armaron de valor y preguntaron a Jesús: “¿Quién, realmente, es mayor en el reino de los cielos?” (Marcos 9:33, 34; Mateo 18:1).
Tal vez nos sorprenda que los discípulos discutieran sobre cuestiones de posición o rango después de haber estado casi tres años con Jesús. Pero hay que tener presente que aquellos hombres se habían criado en el judaísmo, religión que daba mucha importancia a esos asuntos. Es probable que sus raíces religiosas, aunadas a la imperfección humana, influyeran en su manera de pensar.
Jesús se sentó, llamó a los discípulos y dijo: “Si alguien quiere ser el primero, tiene que ser el último de todos y ministro de todos” (Marcos 9:35). Esas palabras seguramente los dejaron atónitos. El razonamiento de Jesús era totalmente contrario a los conceptos judíos sobre la grandeza. A continuación llamó a un niñito y, abrazándolo con ternura, recalcó la misma idea: “Verdaderamente les digo: A menos que ustedes se vuelvan y lleguen a ser como niñitos, de ninguna manera entrarán en el reino de los cielos. Por eso, cualquiera que se humille como este niñito, es el mayor en el reino de los cielos” (Mateo 18:3, 4).
Los niños son humildes por naturaleza ¡Qué gran ejemplo de humildad! Imagínese la escena: un niñito rodeado de una serie de hombres adultos, de aspecto serio, que lo miran fijamente. ¡Qué inocente y confiado se le ve! No tiene malicia ni ningún sentimiento de rivalidad. Ahí está: sumiso, sin pretensiones. ¡De qué manera tan hermosa demuestra el pequeño la cualidad de la humildad!
La lección que Jesús enseñó es muy clara. Todos debemos cultivar la humildad de los niños si queremos heredar el Reino de Dios. Entre los miembros de la hermandad cristiana no hay lugar para el orgullo ni para el espíritu competitivo que promueve contiendas (Gálatas 5:26). Esas son precisamente las actitudes que impulsaron a Satanás a rebelarse contra Dios. ¡Con razón las odia Jehová! (Proverbios 8:13.)
Los cristianos verdaderos tratan de servir, no de ejercer poder. La verdadera humildad nos mueve a servir a los demás, por desagradable que sea la tarea o insignificante la persona. El servicio que se presta con humildad tiene muchas recompensas. Jesús dijo: “Cualquiera que reciba a uno de tales niñitos sobre la base de mi nombre, a mí me recibe; y cualquiera que me recibe a mí, no me recibe a mí solamente, sino también al que me envió” (Marcos 9:37). Si cultivamos un espíritu generoso y humilde como el de un niño, estaremos en unión con el Personaje más excelso del universo y con su Hijo (Juan 17:20, 21; 1 Pedro 5:5). Obtendremos, además, la felicidad que viene de dar (Hechos 20:35). Y sentiremos la satisfacción de contribuir a la paz y unidad que caracteriza al pueblo de Dios (Efesios 4:1-3).
Because our first parents rejected God's law, human government came under the control of Satan. Appropriately the Bible calls Satan "the god of this system of things." (2 Corinthians 4:4) The wars, the cruelties, the corruption, and the instability of man's governments prove that he is. The League of Nations and the United Nations have failed to bring peace out of the confusion. Mankind cries out for a government of peace. Is it not reasonable that the Creator, who purposes to restore Paradise to this earth, would also provide a perfect government for that Paradise? That is exactly what Jehovah has purposed to do. The King representing Him in this government is his "Prince of Peace," Christ Jesus, and "to the abundance of the princely rule and to peace there will be no end."—Isaiah 9:6, 7.
Te escribo para desearte un día genial en la celebración de tu cumpleaños, así que ¡¡FeLiCiDaDeS!!
Dios te siga bendiciendo y que tú continúes fielmente tomada de Su Mano.
Un abrazo.
Mario.